viernes, 30 de diciembre de 2011

Almas mudas

Lo voy a decir y no voy a cortarme ni un pelo. Porque es la verdad. Porque es lo que siento. ¿A cuantos grupos sigo? ¿Cuantos grupos me enganchan con sus letras, su rock'nd roll y su magia me arrastra con su música a cualquier lugar? Muchos. Muchísimos. Algunos más que otros. Unos por unos motivos, otros por otros. Pero son un gran número los conjuntos que me hacen vibrar con sus melodías y sus directos. Y me encantan. Y les tengo un cariño infinito. Lo que pasa, es que desde hace unos cuantos años ya, ellos son mi número uno. Mi grupo favorito. Lo sé porque sus directos son lo más espectacular que he visto nunca. No los conocen millones de personas, ni de momento, llenan las salas más grandes (aunque empiezan a ello). Pero la energía que transmiten sobre un escenario sobrepasa por cuatriplicado los límites de la que puedes llegar a dejarte tú en los aplausos que merecen después. Son... algo grande. Grandes sobre un escenario, frente a un público, delante de cinco micrófonos. Son una combinación tan perfecta de ganas, buenas letras, música, gusto, energía, sobre todo energía y esas letras.. que todas las palabras se me quedan cortas para describirlos. 
Sí, admiro y quiero a muchos grupos y a sus integrantes. ¡Muchísimo! Y me muero por charlar un rato con ellos cuando los conciertos terminan, o sacarme un par de fotos. Pero con ellos no. Con ellos prefiero conservar esa magia, quedarme con la música y agarrarla bien fuerte. Son algo distinto, algo que se coló en mis oidos muy de casualidad... y que se ha convertido en (y como digo, no tengo reparo en decir) para mí, el mejor y más completo grupo que he escuchado nunca. Pensar en el concepto de buena música, pensar en un único grupo frente a todos los demás... es asociarlo instantáneamente a un nombre: ALMAS MUDAS.


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