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martes, 16 de octubre de 2012

Mientras tu sonrías, seré feliz. Mientras cantes, seré inmortal.

Es totalmente capaz de hacerme pasar de 0 a 100 en cuestión de milésimas de segundo, únicamente con una sonrisa. Sabe como hacerme olvidar absolutamente todo lo malo que me pueda pasar por la cabeza, entonando tan solo una estrofa. Tiene el don de hacerme feliz, sin siquiera ser consciente de que lo está haciendo. David Bustamante es esa clase de persona que anula cualquier defecto con una sola de sus virtudes, porque cualquiera de ellas lo hace alguien admirable. Está cerca de todas y cada una de las personas que lo siguen, aunque los separen cientos de kilómetros. Sabe qué hacer y qué decir siempre que alguien tiene el privilegio de cruzar unas palabras con él, después de llevar tiempo y tiempo esperándolo. Conoce cada sensación de sus fans y no duda en devolver cada gesto con otros infinitos de agradecimiento. En él no cabe mas bondad, ni mas magia. Vive feliz, y contagia con su actitud a todo aquel que se molesta en conocerlo un poquito. Tiene la voz más maravillosa que mis oídos han escuchado jamás, y escucharla es rozar la utopía. No puedo explicar por qué, sin tener una relación cercana, le quiero. Pero lo hago. Admiro su manera de hacerme feliz, a mí y a tantísimas miles de personas. Admiro sus ganas y necesidad de agradecerlo a cada instante, su transparencia, su delicadeza, su paciencia. Acaba de cumplir, superando todas las expectativas, mi sueño de verlo actuando en una Plaza del Pilar en la que no cupiera un alma. Y si cabe, si es posible, le quiero un poco más. Pese a quien pese, guste a quien guste, entienda quien lo entienda... le quiero. Y quiero estar con él mientras viva, para que su sonrisa... sea siempre igual.


miércoles, 16 de mayo de 2012

Yo nací para admirar a David Bustamante

Cuando tenía diez años y todavía no entendía bien que era esto de ser fan, ni hasta donde llegaba, ni cuanto duraría... lo único que realmente me preocupaba, era no poder llegar nunca a culminar ese sentimiento tan extraño entonces. No conseguir estar cerca de David jamás. Creía que sería imposible que un día, existiera la oportunidad de tenerlo frente a frente, hablar con él, darle las gracias, pedirle una foto, dos besos... que una  sonrisa fuera dirigida solo para mí. Esas que tanto me gustan. Creí de verdad, que ese día era una utopía, que tendría que tener mucha suerte y esperar mucho tiempo. Tuve que dejar que los años pasaran, y crecer... pero lo que nunca dejé, fue de soñar. Ni de luchar por su sueño. Ese que también se ha convertido en mío. Cuatro años tuvieron que transcurrir para que ocurriera, para poder intercambiar un guiño cómplice, una sonrisa y una conversación. Lo que no sabía era que ese sueño, acababa de empezar a cumplirse... pero que no terminaría nunca. Porque este es un sueño infinito. Que está siempre para dar sentido a todo, cuando no lo tiene. Soy capaz de verlo incansablemente, con las mismas ganas de aquella primera vez, e incluso más. Soy feliz así. Y no puedo hacer que sea de otro modo. Hasta el día de hoy le han seguido ocho más, ocho maravillosas oportunidades de poder darle en pocos minutos todo el apoyo comprimido de diez años. De culminar este loco sentimiento que tan alto me aúpa. Además de muchas más, de disfrutar únicamente de su voz, en uno de esos directos mágicos que le caracterizan.
Esta última ha sido la más inesperada de todas. Un favor que se convierte en una propuesta, un interrogante que se vuelve afirmación, un fin de semana que se transforma en un sueño... y sin buscarlo, sin haberlo soñado primero. Él siempre lo ha cantado, y yo lo he chillado después: "Nunca es tarde, ni temprano, lo que es tuyo, llegará...". Una vez aquí solo puedo seguir gritándolo con más fuerza, porque es así. En eso consiste. Fui a Tarragona, disfruté del increíble vip que BBVA me había regalado y de la voz más maravillosa que mis oídos han escuchado jamás. Y fue tan perfecto como lo es siempre que tengo el privilegio de cruzarme con cualquier experiencia que tenga que ver con él.
Y por eso, solo puedo dar las gracias y mil veces más gracias, a BLUE BBVA porque lo que para ellos tan solo es un excelente plan de comunicación y marketing... para mí es ya la llave que me ha llevado a tocar mi sueño con las dos manos. Y no una, sino dos veces.






lunes, 30 de abril de 2012

No existe nadie que pueda completar mi vida como lo haces tú

Hay cosas totalmente imposibles de entender si no las vives desde dentro. Incluso hay ocasiones, como es esta, en las que ni siquiera puedes escoger entrar. Te pasa y punto. Lo sientes. Y te dejas llevar. El motivo es totalmente desconocido. No sé decir porqué yo sí siento todo esto, por qué puedo hacerlo... y otra persona no. Ni tampoco sé que hacer para cambiarlo. No puedo manipular a alguien para que sienta esto mismo que yo, al igual que no puedo manipularme a mí misma y hacerme creer que no lo siento. Es curioso, no lo niego, pero esto forma parte de mí. Y no contenta con ello, muy orgullosa afirmo que forma parte de lo mejor de mí. Me hace tan infinitamente feliz, que no llego a saber explicarlo con palabras. Juro que lo sigo intentado, pero por más que intento no puedo describir algo a la altura de lo que realmente siento. Y a pesar de ello, me resulta precioso. Porque es precisamente lo que lo hace tan mágico. Eso, y poder compartirlo con gente, con quien únicamente una mirada es suficiente para que exista comunicación. ¿Sabéis lo grande que es eso? Qué mas da que la inmensa mayoría no lo pueda comprender, si ellas sí. Ellas entienden hasta el último gesto, sonrisa, palabra, mirada, lágrima... Son capaces de hacer lo imposible por mantener la magia intacta. Y además, la suerte se multiplica, porque puedo decir que de quien hablo, es de mis amigas :) Y ya nada sería lo mismo sin ellas. Ni un solo concierto es ni parecido si al menos alguna de ellas no está conmigo. Planearlo, vivirlo, recordarlo... ¿como se haría si no? 
David no solo ha puesto banda sonora a mi vida y sonrisas en mis días. También ha hecho que me cruzara con ellas en el camino. Y que gracias a eso, viviéramos momentos como el de este fin de semana. Hacía dos años que esperábamos que volviera a nuestra Zaragoza. Siempre es bonito verle, sea donde sea. Pero cuando está en tu ciudad, es todavía y si cabe, más especial. Siempre parece que sea la primera vez, los mismos nervios, las mismas ganas, y cada vez, un poquito más ilusión que la anterior. Y es inevitable. Cuando quedan escasos minutos para que el concierto comience, cuando las luces se apagan y la música empieza a sonar... entras en un estado del que no quisieras salir nunca. Fluir. Y te dejas llevar por cada nota... hasta que de pronto, esa silueta que tan bien conoces, se deja ver entre las sombras. Y dan comienzo las dos horas más maravillosas del mundo. Espacio y tiempo se fusionan en uno solo para dejar que lo único existente sea la voz de David Bustamante. Arrancando las sonrisas de todos los allí presentes. Siempre lo consigue, siempre. Solo él es capaz de eso. Su voz, sus sonrisas... pueden curarlo todo. Obliga a que te levantes, a que cantes, saltes, bailes... saca de tu cabeza todo lo demás. Conduce todo al más puro estado de positivismo al que hayas llegado jamás. Y la palabra felicidad cobra todo su sentido. Y esta vez, todavía más. Y mejor. Porque compartí todo esto con mi abuela, la llevé hasta allí para que pudiera ver en primera persona de lo que es capaz de hacer sentir David. Para que pudiera disfrutarlo también. Y admirarlo. Y lo hizo. Y es algo que no se me va a olvidar jamás. Que un día, mi abuela, me acompañó a ver a mi ídolo en un concierto precioso.
Cuando el espectáculo termina, solo quieres poder demostrarle todo esto que significa para tí. Y a pesar de su dificultad, lo intentas. Porque sabes que él forma parte de esto, y solo con mirarte, sabe traducir los miles de sentimientos que se agolpan entre tus ojos y tu sonrisa. No es otra cosa que admiración. Admiración y agradecimiento. Y por eso, casi no hace falta hablar. Porque en cuanto te descubre, se acerca, te devuelve exactamente la misma mirada, la misma sonrisa.... y te rodea con sus brazos para darte dos besos. Y es en ese momento cuando comprendes que por impaciente, complicado y locura que todo parezca a veces, tiene todo el sentido del mundo. 
Gracias David, por otro concierto, otros dos besos, otras miles de sonrisas y palabras inolvidables. Gracias por hacer que tu paso por mi ciudad, haya vuelto a ser un sueño hecho realidad. 



  


GRACIAS, POR TANTO, Y TAN BUENO.

domingo, 25 de marzo de 2012

#Feliz30Busta

Hoy hace 30 años que nació una de las personas más bonitas que existe y que desde hace diez, provoca en mí las mejores sonrisas. Alguien capaz de hacer que quiera ser alguien mejor, creer en lo que parece imposible y luchar por hacerlo realidad. Alguien que sabe dejarme sin palabras únicamente por articular una sonrisa y emocionarme si entona una canción. Tiene ángel. Su voz es la más maravillosa que he escuchado jamás y como persona... como persona no existe nadie igual. Es un ejemplo de bondad, sencillez y transparencia. El reflejo de la inocencia de un niño que soñó tan fuerte, que arrastró a millones de personas en su empeño de hacer el deseo realidad. Y se cumplió. Y se sigue cumpliendo cada día. 
Si él es feliz, existe una probabilidad enorme de que lo sea yo también. Es mi estrella. La gran excepción que confirma mi regla. Es David Bustamante.


FELIZ CUMPLEAÑOS ARTISTA

viernes, 10 de febrero de 2012

No hay vacío, ni frío sintiéndote.

Entiendo como sueño aquello que te mantiene vivo. Pero vivo de verdad. Aquello que imaginas y deseas realizar con todas tus fuerzas. Aquello por lo que suspiras y con lo que sonríes tan solo de imaginarte viviéndolo. Para mí, sueños son todo aquello, donde las cosas que nos gustan y nos remueven algo por dentro, forman parte. Son algo imprescindible para senrtirte pleno, para seguir adelante, con fuerza. Para tener siempre una sonrisa en la cara. Para ser feliz. Se es feliz cumpliendo un sueño que llevas mucho tiempo esperando cumplir. Pero también se es feliz imaginándolo, se es feliz preparándolo, comentándolo y también recordándolo. Se es feliz reforzándolo y sobre todo, superándolo.
Y aquí es precisamente donde me detengo yo para hablar de mi sueño. De eso que llevaba tanto tiempo esperando vivir...o re-vivir, qué mas da. Del momento en el que pudiera volver a tener frente a frente a la persona qué más sensaciones y sentimientos maravillosos me ha hecho sentir. A la persona que consigue que crea que todo, absolutamente todo es posible, solo con sonreír, solo con dedicarme una mirada, aunque dure dos segundos. Él, que entona una sílaba y me hace feliz. Porque su voz es mágica. Y no puedo describirla con más palabras, porque sencillamente... por mucho que me estruje los sesos buscando una mejor, no la encuentro. Es magia oír su voz. Lo juro. Estar a escasos metros, atendiendo a cada una de las ejecuciones de su garganta, admirando tanta pureza.... es una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida. Y ojalá que todo el mundo pudiera sentir esto alguna vez en su vida. Porque yo, mejor no puedo describirlo. Hay que vivirlo para poder entenderlo.
Y no es solo eso. Porque después pasa. Pasa que esa voz pertenece a una de las mejores personas que he conocido jamás. Me sobran ejemplos anónimos a lo largo de su vida, en su forma de ser, para poder afirmarlo de manera segura y totalmente rotunda. Me sobran sonrisas, miradas cómplices y palabras de cariño. Besos, caricias e incluso un abrazo que jamás podré olvidar. Sobre todo, me sobran palabras de agradecimiento. Porque lo cierto es que no sé quien ha dedicado más a quién. Si yo a él, o él a nosotros.
Y no puedo dejar de admirarle. Bueno, en realidad lo que no puedo es dejar que mi admiración deje de crecer cada vez más. ¡No puedo pararla! Es imposible.

El martes fue uno de esos días en los que todo está planeado para que un sueño se cumpla. Un día que llevas meses preparando. Un día, que todas las personas que te quieren y también muchas de las que tan apenas te conocen (pero su bondad es ejemplo a seguir) han conseguido para ti. Un día que él mismo escogió para ti en el momento en que se quedó con tu foto, para que cumplieras ese sueño, del mismo modo que tú le ayudas a cumplir el suyo día a día, desde hace ya una década.
A las 7am, las mejores compañeras de aventuras que existen y yo, nos subimos a un bus con destino Madrid. Para vivir su día. El día de David Bustamante, que gracias a BBVA fue posible, y perfecto. La mañana, tras recoger las entradas en el teatro Häggen Dasz, fue tranquila, ultimando el que iba a ser "mi instrumento". Los nervios se apoderaban de mí conforme pasaban las horas. Tras comer, volvimos al teatro. Disfrutamos de su exposición, de esos diez años de carrera que tantas alegrías nos han dado. Nos grabaron para la tele, inmortalizamos cientos de momentos... y seguimos aumentando esos nervios que estaban a punto de terminar conmigo.
La hora llegó. Y con ello, el instante en el que empezaría a cumplirse de verdad lo que tantísimo tiempo llevaba esperando. Esa superación de todas mis anteriores oportunidades. Mi momento, para mirarle a los ojos y decirle todo lo que yo quisiera. Para que fantasía y realidad se alinearan en el mismo lugar y se fusionaran en una sola. Nos subieron a la planta más alta del teatro, nos colocaron en fila y nos hicieron esperar. Estaba la segunda. De pronto una puerta se abrió y él salió por ella. Cruzó el umbral que separaba mis deseos del instante de su realización. Y sucedió. Se plantó frente a mí, me sonrió, mucho, muchísimo. Y me saludó con los dos besos más bonitos del mundo. Y siguió adelante... hasta que la fila terminó. Entonces se colocó para recibirnos uno a uno, a escuchar lo que tuviéramos que contarle y a firmar todo lo que quisiéramos darle.
Finalmente me tocó. Me armé de valor y me acerqué. Sonriente. Con una sonrisa que no me cabía en la mandíbula. Y di el Play a nuestra conversación, a esa que llevaba tanto tiempo esperando tener. Se lo conté todo. Le hablé de mí, de mis corazoncicos. Le expliqué que no tenía nada para que me firmara, porque yo lo único que quería era entregarle algo. Le dí lo que con tantísimo cariño había preparado... y no dejó de admirarlo durante unos minutos. Le conté la nueva idea de Belu, el Diario de Abordo para las próximas Busta-aventuras. Y lo firmó. Y nos escribió que nos quiere. Hicimos fotos... y nos despedimos, con otros dos besos cargados de cariño. Y de sonrisas. Me giré, iba a irme... pero él aun tenía algo que decirme: "Olé esos maños!" Y en ese momento mi felicidad explotó. Mi ilusión se convirtió en una fuente que lo empapó todo y mi felicidad sobrepasó los límites de lo establecido para seguir subiendo y subiendo... hasta lo más alto.
Y cuando creía que no era posible ser más feliz, el concierto comenzó. Y lo ví junto al escenario, en una posición tan privilegiada como lo es haberlo conocido y poder ser su fan.
Fue un concierto tan inolvidable como lo es cualquiera a cargo de él. Pero este, si cabe, un poquito más perfecto. Porque la cercanía era imposible de superar. Su chorro de voz, imposible de mejorar. Su entrega imposible de igualar. Su sonrisa, imposible de olvidar. La perfección existe. Yo la sentí. Yo la ví con mis propios ojos y rodeada de un montón de gente que estaba percibiendo lo mismo que yo.
La magia existe. Para mí, existe. Y es gracias a David Bustamante.






Gracias David, por hacerme tan feliz!
Gracias BBVA por hacer realidad este sueño.
Gracias corazoncicos, porque sin vosotras, esto no tendría sentido.
Gracias Lara, porque sin tu foto, nada habría sucedido :)
Gracias a todos los que me distéis vuestros votos y os dejasteis la piel porque mi foto fuera de las más votadas.
Gracias a la vida, ¡porque soy infinitamente feliz!

lunes, 6 de febrero de 2012

Me salvas

Puede parecer una tontería o algo sin sentido para muchos. Y yo lo sé. Pero tampoco me importa, si a mí me hace sentir así. En momentos en los que no me aguanto ni yo, porque mil cosas a mi alrededor me ponen de mal humor, me impacientan y me irritan... está él, que sin poder ser consciente, me mantiene en pie, recordándome la cantidad de cosas que merecen la pena. Está él, que me acerca a mis sueños, incluso a los que nada tienen que ver con él. Me aleja los milímetros exactos y necesarios del gris casi negro en el que se ha vuelto todo.
Y lo único que necesito es que aparezca su rostro, que sonría y se disponga a cantar. Porque en ese momento en el que comienza... absolutamente todo lo demás pasa a un segundo plano. Y es maravilloso que logre algo así, porque lo cierto, es que es una de las pocas personas que cuentan en mi vida con ese don. Que quizás todas lo tengan, pero la mayoría ni lo sabe, ni quiere saberlo. Y no se van a molestar tampoco en intentarlo.
Me gusta dar las gracias. Me hace sentir bien, me reconforta. Lo hago continuamente y siempre que tengo la ocasión. Y no hay nada ahora mismo que necesite más que poder dárselas a él. Agradecerle por todas esas veces que me ha sacado una sonrisa, que me ha llevado a imaginar lo inimaginable, a soñar tan alto como vuela su voz. 
El pensar que esto se cumple en escasas 30 horas... y que lo tendré frente a mí, para poder decirle todo lo que quiero y necesito, me tiene histérica. No puedo dejar de pensar en qué es lo que voy a hacer ni en como me voy a comportar. Qué es lo que voy a hacer para que mi presencia, entre todas, no sea una más. Para ser yo más que nunca. Estoy nerviosa. Muerta de la ilusión, pero muy muy muy nerviosa. Mi día está aquí, está a punto de suceder... y solo de pensar en lo feliz que voy a ser... buf.
No sé que sería de mí sin él, en días como hoy. En los que parece que el mundo se ha compinchado para no poder dedicar ni un minuto a saber si realmente estas bien. Hay cosas que nunca cambian, y las hay que cambian sin avisar para no volver jamás a ser lo que eran. Pero hay algo que siempre será lo mismo. David Bustamante, para mí, siempre será quien me salve cuando nada más pueda hacerlo. Cuando una llamada  nunca llegue, ni un mensaje nunca sea respondido. Cuando un qué tal o una disculpa no lleguen a tiempo. Oigo su voz diciendo "aquí estoy yo..." y me salva. Sin ninguna condición.



lunes, 12 de diciembre de 2011

Mi excepción, ÉL



Te diré lo que me gusta. Escribir canciones, pintar corazones, llenar mis noches con conciertos en salas pequeñas, ser lo más rock'nd roll de por aquí. Yo nací para seguir a un conjunto. Para cantar que yo solo bailo contigo en la primera fila de un concierto y soñar con carreteras de Madrid en busca de muchos más. Sentir esa magia electroviral. Da igual si llueve alrededor y no puedo cubrirme. La música me enseña que se puede querer lo que no ves. Es puro instinto, puro vicio, pura velocidad. Y es que cuando de esto se trata, imposible es no tentar a la suerte una vez más

Pero te diré algo más. También me gusta él. Él es mi excepción. No tiene nada que ver con salas pequeñas, ni con grupos de rock. Él es otra cosa. Hace diez años que me hace soñar, y que su voz me teletransporta a la paz más absoluta a la que he llegado jamás. No es como todo lo demás que sigo continuamente. No se asemeja siquiera, ni un poquito a mi universo musical, ni tampoco al resto de lo que admiro. Pero es algo que tengo ahí, y de la manera más bonita del mundo, ocupa el primer lugar. El más especial. El que me hace sonreír tanto que parece que se me pueda desencajar la mandíbula, temblar como si el frío se hubiera apoderado de mí, imaginar que absolutamente todo, es posible. Y no conforme con ello, también creerlo.
David es así. Es esa persona que pinta tu vida de todos los colores. Llegó de manera inesperada y lo cambió todo. Con él trajo a las mejores personas del mundo. Y con ellas, las mejores experiencias. No puedo llegar a describir lo feliz que me hace. Porque todos los caracteres posibles se me quedan cortos. No puedo llegar a contar lo que sentí cuando fui consciente de que lo tenía ahí, frente a frente, a escasos centímetros sus ojos de los míos, con una mirada que me daba toda la tranquilidad que me faltaba a mí. Sonrió. Y ahí me olvidé de todo lo demás. Ahí, donde empieza todo. Su sonrisa. La sonrisa que lo cura todo, de donde nace la voz más dulce, las palabras más sinceras y la persona más cercana. 

Y es que... ¿qué importa cuando crees que algo no es posible... si tus amigas estaban convencidas de que sí, mucho antes de que tú lo supieras? ¿Qué importa si tú no puedes lograr un sueño... si tus amigas están ahí siempre, para demostrarte que sí? Para acercarlo hasta tí y dejarlo sobre la palma de tu mano, para después  agarrarte bien fuerte de ella y correr juntas en busca de ese sueño. Y es que, así son ellas. Nunca voy a poder agradecerles lo suficiente a Patri y Belu, el increible regalo que me hicieron. Gracias y solo gracias a ellas, hoy estoy contando esto aquí. GRACIAS
El viaje a Pamplona fue tan perfecto como lo es cualquier experiencia con tus amigas en busca de una nueva aventura y con la BSO de la voz que más te gusta. Si ellas son mis corazoncicos... y esa BSO es David Bustamante, se roza la perfección. Y si no llega a serlo, es porque nos faltaba una! Faltaba Sarita.
Esta vez estaba super nerviosa, mucho más que otras veces. Pero ahí estaba él con su entusiasmo por darte conversación aunque no te conozca, sus ganas de hacerte sentir especial aunque ahí afuera haya miles de personas esperando lo mismo que tú y su ilusión por agradecer personalmente tanto cariño, aunque tenga que quedarse incluso después de que el centro comercial cierre. Es él. Y mi música, es su voz.

Ha sido un viaje increíble, con una compañía inmejorable. Y es que esto no se trata de ir a una ciudad únicamente a una firma de discos. Hay mucho, muchísimo más fondo detrás. Hay seis historias, una grandísima amistad que crece a pasos agigantados, una ilusión tan enorme como lo es nuestra admiración por Daivid, mil y una anécdotas que reír y ganas de cosas por ver.
Y sí. Iría a Pamplona una y mil veces si cada una de ellas voy a pasarlo la mitad de bien que esta. Iré a donde sea necesario para verlo, admirarlo y aplaudirle hasta quedarme sin fuerzas en las manos. Porque me encanta esta excepción. Porque esto es maravilloso. Y ser fan, una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida.

De verdad, GRACIAS por todo corazoncicos.
GRACIAS por tantísimoDavid. 



domingo, 6 de noviembre de 2011

Qué extraña forma de doler

No siempre salen las cosas como uno quiere. De hecho, normalmente no suele ser así. Eso es lo que da chispa a la vida, ese momento en el que logras algo que esperabas con gran ilusión, algo por lo que te has esforzado, algo que ha costado, pero que ha llegado. Y por eso esto ha sido tan decepcionante. Porque no suelo desplazarme nunca a otros lugares que no están en mi comunidad para ver a David, porque ni tengo medios, ni una economía que me lo permita, ni cuento con la aprobación de mis padres. Esta era una de las únicas veces que había conseguido revelarme contra esto último y superar las dos primeras también. Lo había logrado. Y ahí estábamos cuatro locuelas, en la búsqueda de cumplir un sueño más. Agarrando nuestro pañuelo rojo más fuerte que nunca, con provisiones a tope para pasar un día entero en la aventura de lo que soñar conlleva, con nuestro MIO bajo el brazo, esperando ansiosas a que fuera firmado. Estábamos ilusionadas como niñas, contentas, felices y con unas ganas inexplicables de tener frente a frente a nuestro ídolo. A esa persona que nos ha unido y que tantísimas alegrías nos da. Aunque hoy nos las haya quitado todas de golpe.
Madrugar y dormir poco no era algo que nos importara hoy. Tampoco el habernos gastado dinero en billetes ida y vuelta a Pamplona, ni tampoco lo incómodo del viaje en bus. Ni el malcomer, ni el frío ni la lluvia. Solo teníamos en mente que nuestro objetivo fuera cumplido. Poner los dos pies en Pamplona, contárselo al mundo y correr a coger un bus que nos tendría en las puertas del lugar donde horas más tarde nuestro sueño comenzaría a cumplirse. Esperar con mucho frío, hacer fotos y reír. Sobre todo, reír muchísimo. Y que de pronto un teléfono suene y una cara cambie. Que las malas noticias lleguen sin que nadie las haya invitado. Que David haya amanecido enfermo y que no vaya a viajar a Pamplona. Que sea un hecho irreversible y que tú, estés ahí. Que acabes de llegar. Y que todavía te queden más de 7 horas para poder irte. 
Pues te enfadas. Te cabreas. Te ofuscas con el mundo, con él, con todos aquellos que te lleven la contraria, con el cielo y con la tierra, con el aire que te despeina, con la gente que te mira como buscando una explicación a porqué estás ahí pasmada. Te molesta todo. Y solo te preguntas por qué no te han avisado antes, porqué cuando ya estás en esa ciudad y no puedes hacer nada mas que pasar el día como mejor puedas, sabiendo que todas tus ilusiones de la última semana, no van a verse realizadas ya.
Claro que quieres a tu ídolo, claro que David es lo primero. Claro que su salud es lo más importante. Sí sí . Pero y ¿nosotras? ¿Quien nos devuelve la sonrisa a nosotras? ¿Quien nos entiende? Pues nosotras, claro. Solo nosotras. Como siempre. Como ya nos hemos acostumbrado.
Y sí. ha sido la situación lo desquiciante. No él. Somos fans del artista más maravilloso del mundo, y eso no se nos ha olvidado. Pero de nosotras tampoco nos olvidamos. Que somos fans, no idiotas. Desilusionarse está permitido,o ¿no?
Pronto se mejorará y posiblemente volvamos a verle antes de lo que creamos. Esto solo va a ser una mala experiencia, sin más. El día también ha tenido momentos buenos. Hemos reido, hemos hablado, hemos archivado momentazos! Sabemos hacer lecturas positivas, sabemos que hay miles de cosas peores. Sabemos... que lo mejor, está por llegar.
Y leedme bien, lo que sabemos mejor que nada, es que David es nuestro ARTISTA y siempre estaremos con él.  A CONTRACORRIENTE.



miércoles, 31 de agosto de 2011

Para siempre de tus sueños, el guardián.


Hace mucho que no hablo de él, pero es que también hace mucho que no me había parado a pensar en lo muchísimo que lo echo de menos. Su voz, su sonrisa, sus empujones a seguir soñando siempre y hasta que el alma resista. 
Tengo aproximadamente... un millón de ganas de verle de nuevo sobre un escenario. Y la idea de que va a ser dentro de muchos meses me agobia, porque podría ser mucho antes, si no tuviera unos padres tan estropeaplanes. La última vez que pude hacer una escapada para verle, fue en Lérida, el diez de marzo. Fue un viaje increible e inolvidable, al igual que el momento en el que salió sonriente de su furgoneta y se dirigió a darnos dos besos conforme su sonrisa crecía y crecía. Una vez en el concierto, su voz me volvió a enamorar, igual que lo hizo nueve años atrás, en los platós de la tele. Ahora, a punto de cumplir diez años subido en los escenarios, habiendo callado miles y miles de bocas que aseguraban que no cruzaría una década de éxito, yo me declaro mas admiradora que nunca de su brillante mirada, de su impecable sonrisa, de su inigualable forma de ser y sobre todo.... de esa voz que tan alto le ha llevado y tan lejos me lleva a soñar a mí.
Sí. Vuelvo a echarle de menos, muchísimo de menos. Y nada en este momento me haría mas feliz que poder tenerlo a poquitos metros cantando solo como él sabe hacer. Con ESA voz tan perfecta que me atrapa una y otra vez y tantas cosas inexplicables me hace sentir.
Por favor, que este loco sentimiento no se me pase nunca :) 

domingo, 15 de mayo de 2011

Qué poquito es necesario para hacerme feliz :)


Y es que, mientras siga sintiendo esta cantidad irrefrenable de ilusión golpeándome con fuerza el pecho, cada vez que algo relacionado contigo toca mi mundo... no tengo nada a lo que temer. 
Te llevo siempre conmigo.

lunes, 14 de marzo de 2011

Dame una razón.

¿Y si me hace soñar como si nada fuera imposible?
¿Y si me hace sonreír como si se me fuera a desencajar la mandíbula?
¿Y si me hace tan feliz que siento que es imposible que nada malo pueda pasarme cuando suena su voz?
¿Y si me hace creer que la vida es maravillosa?
¿Y si me hace vibrar y disfrutar en cada directo logrando que descargue toda mi adrenalina?
¿Y si me hace sentir inmensamente especial cuando me mira y sonríe diciéndome un simple "gracias"?
¿Acaso no es lo único que importa? 
¿Acaso no es el fin de la vida?  
¿Acaso no es una razón de peso para que quiera seguir viéndole, siguiéndole y apoyando su carrera siempre que pueda?
Y si no lo es para el resto del mundo, es que, ¡a mí me da igual!
Nunca había estado tan segura de algo:
Yo camino A CONTRACORRIENTE a su lado.
 Llevo 10 años haciéndolo... y voy a hacerlo siempre.



Gracias David Bustamante.

sábado, 12 de marzo de 2011

Es sentir el mundo a mis pies, cuando estás tú.

  1. 04/04/2002, Zaragoza [OT]
  2. 31/08/2002, Zaragoza [Zona 40]
  3. 26/07/2003, Zaragoza [Generación OT]
  4. 07/05.2004, Zaragoza 
  5. 10/05/2008, Zaragoza  
  6. 16/06/2008, La Muela (Zaragoza)
  7. 17/10/2008, Zaragoza 
  8. 26/08/2009, Laredo (Cantabria) 
  9. 05/09/2009, Utrillas (Teruel) 
  10. 19/03/2010, Zaragoza 
  11. 03/07/2010, Huesca 
  12. 08/09/2010, Calatayud (Zaragoza)
  13. 10/03/2011, Lérida

Tenía tantas ganas de verle de nuevo sobre un escenario, que me había olvidado de lo que eran las ganas.
Para todo el mundo y hablando muy en general, que no fuera a un concierto desde julio, es poco más que lo más lógico. Ir a un concierto de alguien que te gusta, te sucede en la vida aproximadamente una media de dos o tres veces, y debes darte por satisfecho, a la par que ni siquiera debería entrar en tus planes el querer repetir. ¿Qué coñazo ver siempre lo mismo, no?
NO.
No es siempre lo mismo. Y sí, ¡desde julio es una eternidaaad!
La cosa es que como iba diciendo... eso es lo "normal". Pero para empezar, a mí lo "normal" me resulta patético. Lo "lógico" me aburre. Y lo que "está bien" me da risa. Claro que siempre hay excepciones en las que poco se puede discutir. Pero son eso, excepciones. O extremos. Y yo, voy siempre a contracorriente.
Por lo demás, continúo gritándole al mundo lo bien que me lo pasé ayer. Hay gente que cuando tiene capacidad económica para ello, se va con un grupo de amigos de viaje, o a ver un espectáculo, o un partido de fútbol, o a cenar por ahí, o lo hace con su pareja, o su familia, o solo.
Yo ayer, me fui a Lérida, porque me moría de ganas de volver a vibrar en un directo de David. Porque quería pasar una tarde de anécdotas divertidas con mis amigas, porque me apetecía mover el culo de mi ciudad. Y porque no me daba la gana de dejar pasar un día más sin escucharle a escasos metros de mí, sin un aparato reproductor de sonidos o imágenes como intermediario. Sin más.
Lo que más me ilusiona de todo esto y aunque parezca increíble es como mis mejores amigos me dejan mensajes, me llaman, se interesan... tanto antes como después del concierto, por mi grado de felicidad, de nerviosismo o de euforia. Sonríen conmigo, me tachan de friki, pirada o me animan a seguir siendo "yo misma". Pero están ahí, tan pendientes como yo, queriéndolo o no, de ese momento que saben, es importante para mi. Y es lo que más me enorgullece de ellos. Su amistad cruza las barreras de lo cabal. 
No entienden lo que siento. Me entienden a mí
Y mi felicidad se hace insuperable. Todo es perfecto, todo encaja. Solo tengo que disfrutarlo tanto como lo había planeado.
Pero lo que sucede es que lo disfruto muchísimo más.
Porque el bus maño a Lérida es todo un éxito. Lo pasamos genial en el trayecto, se hace cortísimo y a las cinco y media de la tarde ya estamos allí. Tomamos algo, exponemos expectativas, soñamos y en nuestra locura, somos felices. A las siete o así, un paseo por los alrededores del auditorio nos conducen a la puerta lateral por la que David llega en la furgo. Sin poder creérmelo, le veo bajar de ella y venir a saludanos. Dos besos. David me sonríe, es consciente de mi viaje desde Zaragoza y mi presencia allí... ¡qué me importa lo demás!  La hora siguiente pasa entre las calles próximas al lugar. Las nueve llegan pronto, entramos, nos sentamos y descubrimos que estamos muuuuuuuuuuuuuy pero que muy cerca del escenario. 
Es rigurosamente puntual. Aparece sobre el escenario más deslumbrante que nunca. Si pudiera caminar sin tí... nosotros sin tí ya no podemos! y... ¿me mira? ¿me sonríe? Quien sabe si es a mí o a la de detrás, o a la de dos filas más retirada... Yo me quedo con que ese guiño nació para mí y me dejo atrapar por su magia. Su voz me ha envuelto desde la primera nota. Me levanto, no me aguanto quieta y vivo A contracorriente a sus pies. Me coge la mano. Ahora ya puedo gritar ¡¡¡no-se-pien-sa-con-la-men-te !!! Vuelvo a mi sitio. Está siendo perfecto. ¡Quiero más! Miente, Tengo ganas de tí, se cuelga la guitarra y acordes anuncian Búscame. Todo transcurre en orden, todo transcurre perfecto. Finalmente solo respira el aire que le damos... y seguiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiimos! =)
Se apagan las luces. Pero vuelve, presentaciones y... Nessun Dorma.
Magia, magia, magiaEs MAGIA. Ha sido mágico.
Aplaudimos, salimos, todos nos miramos, sonreímos. Vamos a despedirle... y nuestras miradas se cruzan en una milésima de segundo. 
Hasta pronto DavidQué grande eres.
Nos vamos. El bus maño nos espera esta vez para volver a Mañolandia.
Todos coincidimos, ha sido espectacular, lo hemos pasado muy muy MUY BIEN. Estamos contentos. Somos felices. ¿Hay algo que importe más?
Y después, a seguir con nuestras vidas. Felices, insisto.









lunes, 21 de febrero de 2011

mi musica es la voz de David Bustamante.

Hace 10 años apareció un programa de televisión que revolucionó mi vida. Fue el puente que me llevó a descubrir lo que hoy en día provoca mis mejores sonrisas. Operación Triunfo llegó con David Bustamante para hacerme soñar. Y durante una década no ha habido un solo día en el que haya dejado de hacerlo. Yo sé, yo sé, de verdad que esto es imposible de entender. Juro que lo sé. Pero no lo pido. No, ya no lo hago. Tan solo me limito a observar, a comprobar quien me mira y sonríe conmigo y por mí y quien cree que hago el imbécil. Sin más. Y en cuanto a este segundo sector... me da igual. Me dan completamente igual.
No sabéis lo feliz que he sido todo este tiempo, lo que me ha hecho soñar el vivir por el sueño de David. Contribuir a lograr éxitos, a llenar auditorios, teatros, plazas... a agotar entradas y ganar reconocimientos. Todo ello se ha convertido también en el mío y es algo maravilloso. Ser fan es una de las cosas más bonitas que me ha pasado en la vida, y estoy orgullosa de haberlo elegido a él. Hoy he vuelto a rendirme a sus pies tras verle cerrar el programa que lo vio nacer como artista. Su actuación ha sido una lección para la historia de Operación Triunfo.
David, mi música es tu voz.


martes, 15 de febrero de 2011

San Valentín

No esperas nada, porque sabes que no va a pasar nada excesivamente relevante en un día como este. Te levantas con la misma vitalidad que cualquier otro día y te limitas a hacer lo que está planeado.
A la una y media, como todos los lunes a partir de ahora, sales de casa para ir a clase.
Bajas a la calle y mientras los primeros rallos de sol chocan con tus mejillas, descubres quién está esperándote en la puerta de tu portal.
Es él. Es Edgar :)
Quién si no. Sonríes, sonríes sin poder evitarlo. No esperabas que estuviera ahí y él lo sabía. Y por eso lo ha hecho. Pero no conforme con una sonrísa, te provoca muchas, muchas más. Porque no viene con las manos vacías. Me desvela que tiene algo para mí, y de pronto una piruleta roja con forma de corazón, aparece de su bolsillo.

Ese San Valentín empezaba a gustarme. Y mucho. El sabe que ese tipo de sorpresas me alegran la vida :)
Clases y más clases... hasta que decido que yo también puedo hacer algo "especial" y que él también merece algo inesperado. Sabe que hasta las nueve no salgo de clase, así que cambio mi plan para irme de la uni e ir a recogerle al trabajo. Con sorpresa no tan grata al llegar... de la que ni merece la pena hablar aquí ni en ningún lugar. Hay gente a la que deberían de cortarle las manos.
Pasado el susto, nos marchamos a casa y ya puedo darle mi tontería-regalo en forma de pda ;)
El día no había acabado y es que, la voz y la sonrisa más bonitas del mundo iban a regalarnos a todos sus  fans casi una hora y media de twittcam :) http://static.livestream.com/grid/LSPlayer.swf?hash=3vsbx
Fue increible ver allí a David, sonriendo para todos nosotros, cantando y demostrando lo grande que es. Respondió a todas las preguntas que pudo y a todas las peticiones que el tiempo le dejó.
Pero lo más increible de todo, fue que el señor Edgar, volviera a hacer de las suyas e intentara coronar mi día, y pidiera a David que me mandara un beso de su parte :)
No sé si es consciente de lo increiblemente especial que es, de lo muchísimo que lo quiero.... y de que cada día que pasa soy más feliz porque él está a mi lado.

Fue la primera vez que en el día de San Valentín, alguien pensaba en algo, lo que fuera, para mí. Y aseguro, que por muchos años y cosas que pasen no voy a poder olvidarlo. Probablemente, tampoco nunca nada pueda superarlo. Porque, ¿dónde quedan ramos, joyas, costosos regalos materiales... si yo tengo a la persona más especial que conozco, esperándome en la puerta de mi casa para regalarme una piruleta de corazón?. No hay nada, que pueda hacerme más ilusión!!!! Y si lo hay, solo él será capaz de superarlo, porque como siempre, solo él consigue sorprenderme en el momento que menos lo espero.

Porque me busca siempre todas las sonrisas. Incluso las más escondidas. Y siempre consigue encontrarlas :)


jueves, 30 de diciembre de 2010

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"AHORA MAS QUE NUNCA!!! GRACIAS A TODOS POR QUE NUNCA OS RENDÍS !!! Estoy muy orgulloso de contar con una familia como esta... Y siempre me siento ganador por que lo que tengo yo no lo tiene nadie... A VOSOTROS!!! FELICIDADES A SERGIO!!!"


David Bustamante

















Que llegue a hacerme sentir así; 
que yo termine por derramar una lágrima al leer esto... 
no tiene precio.

jueves, 9 de septiembre de 2010

David Bustamante

Ayer era uno de esos días que te pasas semanas, incluso meses esperando. Cada uno tenemos nuestros hobbies, aficiones, gustos o inquietudes, y la mía, es disfrutar de la voz y presencia de David Bustamante. Todos lo sabéis. Me encanta, y lo hago siempre que puedo. Estoy inmensamente orgullosa de ello, y cada vez que alguien lo cuestiona o critica, me pongo de muy, pero que muy mal humor.
Ayer era un dia tan esperado, porque iba a verle en mi ciudad, no en la capital, pero sí en un pueblo cercano, Calatayud.
Todo pintaba perfecto. Creo que al margen de las inmensas ganas que tengo siempre de verlo y de que lleguen sus conciertos, esta vez, superaba incluso todas las demás. No sé por qué, pero lo planeamos con muchísima antelación. Sarita, Patri y yo, esperamos este concierto con mucha, muchísima ilusión.
Para ponerle broche de oro, mi tío había logrado que pudiera verle un ratito, y estar con él charlando, aunque fuera unos minutos. A mí me bastaba. De hecho todo me parecía excesivamente perfecto. Era tan feliz... y todavía no había llegado el momento..!
La espera se hizo interminable, como siempre. Las horas previas a un concierto son angustiosas, divertidas, pero angustiosas. Solo deseas que pasen rápido, pero cuanto más crece el deseo, más aumenta con él, el efecto contrario.
No importa, porque siempre llega el fin a tanta espera. Lo bueno se hace esperar, y en este caso, ni siquiera hablamos de bueno, si no que se trata de algo mucho, muchísimo más que bueno. Se trata de él. De David Bustamante. Siempre es gigante sobre cada escenario, y también fuera de él.

Y por eso mismo, que es él, es perfectamente comprensible todo lo que ocurrió después. Por eso, y porque es humano, es una persona que padece, que siente. Cuando hay tanta entrega, como siempre de su parte, tanto tacto, dedicación, trabajo y esfuerzo, llega un momento en el que todo ello toca un punto, un extremo que hace que todo se desborde. David quería llegar a todo, quería complacernos a todos, incluso pasando por alto su salud. Pero eso al final ha pasado factura. Nos ha pasado factura a nosotros, que queríamos verlo   y lo esperábamos con muchísimas ganas, pero sobre todo, le ha pasado factura a él. Es él quien peor lo está pasando con todo esto. ¿Qué hay peor para un cantante, que quedarse afónico?
David intentó por todos los medios posibles que al final de la noche, su voz estuviera intacta para poder actuar, agotó todas las posibilidades para ello, y apuró hasta el final. Pero no pudo ser, su garganta no le permitió anoche. Si su error fue no avisar antes... pues que lo tome así quien quiera. Personalmente, eso no se puede llamar error, únicamente es ilusión y muchísimas ganas por hacer algo, y sobre todo, empeño en seguir adelante. 

La gente habla por hablar, y cuando suceden cosas así, como anoche en Calatayud, se me cae el alma a los pies. Yo soy de Zaragoza y sentí muchísima vergüenza ajena de aquella situación. La gente que se quejaba... todos los abucheos... me daban verdadera lástima, y sobre todo, muchísima vergüenza. De todas formas, los que pensamos y sentimos todo lo contrario.... somos muchos, pero que muchísimos más! los cuatriplicamos y con creces además! Y estamos y permaneceremos en todo momento al lado de David, porque es increible, es alguien que no deja de sorprendernos, de cuidarnos, alguien que no deja de crecer y crecer, tanto como artista, como persona... y sobre todo, alguien, que se ha convertido ya en un importantísimo foco de felicidad de muchas, pero que muchísimas personas.

Es muy frustrante saber que no te van a entender por mucho que lo expliques. No termino de acostumbrarme   a esto, a que en mi vida existan muchas personas que no pueden entenderlo ni siquiera un poquito. Que tampoco lo intentan, y que te tachan de obsesa. Es algo que me sobre pasa, que me altera. Pero que finalmente, me da igual. Me da igual, porque estoy tan orgullosa de ser fan de David, de llevar así mi vida, y de poder compartirlo con tanta gente increible que siente lo mismo..., soy tan, tan feliz cuando siento toda esta mezcla de sentimientos al tenerlo delante... que todo, absolutamente todo lo demás... me da igual.

martes, 31 de agosto de 2010









Lo mejor de ganar la batalla,
 es la magia de darlo todo por un sueño 
que no ve nadie excepto .