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miércoles, 24 de julio de 2013
Como si no pudiera ser
lunes, 10 de junio de 2013
Que las ganas se disuelvan en el roce
Te escucho, te miro, te huelo. Te noto aquí. Casi puedo tocarte, casi te alcanzo. Creo que te siento. Te siento tanto como siento que te tengo. Tan cerca y tan lejos a la vez, tanto que me da miedo. Pánico. A que se desvanezca tan idílica sensación que casi puedo acariciar. A dejar de escucharte, de verte, de olerte. Pero es imposible. Porque quiero. Y quiero demasiado. Y me dejo llevar entre tus piernas, cerca, lejos, abiertas. Nos arrancamos las ganas en los besos que te robo. Nos estrujamos entre tantos litros de pasión como ganas, ganas que pueden con todo lo que todavía no sabemos que podemos. Te beso, sin parar, sin querer terminar. Y tu olor impregnado en mis sábanas, y tu voz grabada en mis oídos, como tu mirada en mis pupilas. Y tus labios... tus labios en los míos, sin querer soltarse. Sin querer despertar. Sin poder. Y lo demás qué!? Lo demás no existe, no importa, no está. Solo estoy yo, contigo. Ni sé donde, ni sé como, solo contigo. Que solo puedo acurrucarme junto a ti, cerrar los ojos tan fuerte como tu me abrazas, soñar tan alto como tu me impulsas. Y desearte, tanto, que me desgasto. Que enloquezco de ganas, de ti. De nosotros. De verte, quererte, recorrerte. De repetir. De volver a sentirte. Otra vez.miércoles, 24 de abril de 2013
Me quiero para ti
A veces tengo la sensación de que estamos jugando al escondite, solos, ingenuos, divertidos, conscientes de que tarde o temprano acabaremos encontrándonos el uno al otro... porque lo único cierto es que no queremos encontrar a nadie más. Porque un nosotros suena demasiado bien. Tan bien que nos da miedo pronunciarlo. Tanto, que preferimos seguir haciéndolo. Buscarnos y encontrarnos de mil maneras, maneras que contra todo pronóstico, nos gustan. Cada una más que la anterior. ¿No te has dado cuenta? Hemos cambiado, nos hemos cambiado. Y jamás hemos querido/sabido/podido perdernos, pero sin embargo... volvemos a encontrarnos. Volvemos a sonreírnos, con ganas, con fuerza, como si nunca nos hubiéramos hecho daño.
jueves, 21 de marzo de 2013
Ganando(nos)

Mis besos tienen ganas de (volver a) verte.
Pasó de ser uno más a alguien relevante en el primer hola. Desde el primer hola y hasta el último hasta luego. Pasando por tantos altos y bajos como besos y abrazos. Como sueños y retos, como desprecios y feos. Siempre en el instante exacto para montar en cólera o sonreír hasta que se desencaje la mandíbula. Tan blanco y negro que da miedo, con tantos colores que hacen derretirse hasta al fuego. Capaz de tanto, hasta de bajarse del carro, para poder frenarlo. Capaz de irse, sin haberse alejado. Capaz de seguir, mejor, aun, como si nada hubiera pasado. Y hemos ganado. Desatando lo imposible en un abrazo. Después de tanto, y tan bajo. Subimos, supimos, quisimos. Y seguimos ganando(nos).
sábado, 16 de febrero de 2013
Ho voglia di te
Tengo ganas de ti. Y quizás tener ganas de ti, sea un problema. Porque tengo ganas de ti, sin tener ganas de nadie más. Ni de nada. De ti, de tus besos y de todo eso que somos cuando solo somos tu y yo. Y nadie más. Y tengo ganas. Quizás muchas ganas. Demasiadas tal vez. De empañar cristales y cerrar puertas. Ganas de mirarte fijamente mientras tú me besas. De abrazarte fuerte. Y tenerte. Ganas de que el tiempo no exista, porque no importa. Ganas de repetir y de volver. Ganas de ti. Ganas de que me tengas ganas. Otra vez.
jueves, 28 de junio de 2012
Hasta pronto
Hemos consumido dieciséis meses al ritmo de un reloj de arena. Despacito, pero con buena letra. Hemos sido partículas sin prisa, dando zancadas en noches cualquiera. La complicidad ha ganado esta partida, aunque a mí, tus ojos lo hicieron hace días... y sonrío, no quiero, te vas, me quedo. No te busco, pero te espero. Julio y agosto nos harán desconocidos, quizás el tiempo, quizás la distancia nos lleve al mismo sitio. Quizás, puede que... nos pinte como nunca hemos sido. Echaré de menos un verano imprevisto, de anécdotas, de besos robados, de noches buscándote en los bares, de tiempo olvidado. Echaré de menos tu olor colándose en mi ropa, tu mirada clavándose en mi boca.... esa manía tuya de ir a tu bola. A tus idas, tus venidas. Que llegaste siendo nadie y te vas, dándole la vuelta. Que sí, que ya sé... no querías, pero has puesto mi vida patas arriba.
lunes, 13 de febrero de 2012
Tengo ganas de tí
En realidad, es todo lo por lo que debería odiarte, por lo que me gustas.
domingo, 22 de enero de 2012
Tal vez
Demasiada gente con la mirada perdida baila sin un rumbo fijo, dejándose llevar por la música que se apodera de sus pensamientos hasta absorberlos de ellos. Movimientos sensuales que se esconden tras minifaldas o leggins, con tacones tan altos como su autoestima esta noche. Los cubatas bailan también y salpican tops de ellas y camisas de ellos. En cada esquina hay una pareja que se acaba de conocer intercambiando litros de pasión. Bailo dejándome llevar por la música, sosteniendo un vaso y creyendo que allí solo estoy yo. Con ellas. Pero aparece una mirada entre todas las que para mí ya no existen. Y baila a lo lejos, aunque dejándose ver. Se acerca con cuidado. También me busca. Y me encuentra. Bailamos, nos miramos, nos dejamos llevar. La música nos envuelve, su perfume acompaña. Su media sonrisa embruja. Las noches en una pista de baile son un universo diferente y nosotros nos hemos convertido en sus nuevos habitantes. Intenta robarme un beso. Pero fracasa. No hacía falta nada más, tan solo seguir bailando. Somos dos extraños a quien los focos queman en la pista. Tal vez volvamos a vernos.
jueves, 27 de octubre de 2011
dance dance dance
Te tengo tantas ganas como la última vez. Podríamos apagar las luces solo con mirarnos y empañar los cristales con un único beso. Podríamos hacer tantas cosas como ganas que te tengo. Te apagas y enciendes por aquí dentro como todas esas luces que acabamos de callar y comenzamos a dar vueltas en esta noria una y otra vez. Encajamos perfectamente en las noches que elegimos para hacer nuestras, encajamos perfectamente en los días también. Dejamos paso a todo lo demás hasta que llega el frío y entonces, solo entonces, volvemos a ese beso que desempañará el primer cristal. Y luego llegarán los demás. Los demás cristales y el resto de besos. Y un tornado hará de tu cuerpo y el mío un solo motor. Una carga de energía a mil por hora nos dará tiempo de más y no necesitamos nada ya, tan solo eso, un baile más.
sábado, 24 de septiembre de 2011
Detrás de cada gesto hay un secreto
Aconteces en pequeñas variedades y me aceleras el pensamiento. Pretendo que el mundo no se entere y a veces, que ni te enteres tú, pero me ganas de una manera tan suspicaz que acabas con toda mi cordura incluso antes de haber empezado. No puedo echar un pulso a mi adrenalina e intentar vencerla cuando tus ojos hace rato que me han sacado ventaja con una de tus miradas, aunque haya sido tan fugaz como lo son todas las estrellas que se encienden cada vez que me rozas. No te tengo pero te busco. Y es que en alguno de aquellos asaltos a mi ingenuidad, te dejaste besos olvidados que todavía no se han desgastado y esperan a más noches intercaladas que todavía no han llegado. Ya no importa lo negra que sea la noche, porque si tus ojos aparecen de pronto, serán como luces de neón en la oscuridad. Bastará con hacer que nuestros polos opuestos se unan y nuestra cara y cruz coincidan. Una vez más. Nadie puede darme cuerda como tú.
domingo, 28 de agosto de 2011
m de miércoles
Fuimos dos partículas diminutas cogidas de la mano paseando en el parque más bonito de la ciudad. Nuestras sonrisas juguetonas no dejaron de buscarse durante horas, hasta que se tuvieron frente a frente. Se encontraron tantas veces como quisieron, tantas como les dejamos. La gran vía se nos quedó pequeña y recogimos todas nuestras ganas en sesenta segundos que cogieron velocidad para que un bus no se escapara. Y me subí. Y después tú a un avión. Y ahora te espero mientras hago listas con todos los rincones en los que quiero perderme contigo, con las canciones que quiero enseñarte y mil cosas más. Sí... si, que aquí te espero.
lunes, 22 de agosto de 2011
Cien mil bares dando vueltas, y tú y yo en esta noria
Buenos amigos, un parque y alcohol. Una historia tras otra, anécdotas y mil carcajadas. Charlas interminables, bares, bailes y más alcohol. Una ciudad de noche... y de pronto, ganas. Muchas ganas. Una escapada fugaz y... besos. Besos dulces. Miradas cómplices. Manos que se agarran con fuerza, como si sostuvieran entre ellas toda la magia de una noche de verano vivida en quince minutos. Tacones y faldas cortas pasan de largo, cigarrillos caen al suelo esperando a ser pisoteados en cualquier instante. Pero mientras, a tí y a mí nos basta con que otro beso haga de hilo conductor entre nuestras ganas y juegue. Que juegue a sus anchas.
lunes, 6 de junio de 2011
Algo para cantar
Chas!
viernes, 3 de junio de 2011
Si TU dices venga, YO digo vale
Me apeteces demasiado últimamente.
Tengo antojo de ti.
Quiero besarte lento y desgastarte los labios, que hundas las yemas de tus dedos en cada pliegue de mi cuerpo y me rocíes con tu olor. Que me susurres que tenías tantas ganas de esto como yo y que me dejes sin aliento con cada beso. Que nuestra pasión empañe todos cristales de la habitación, del coche, o del bar, qué mas da. No me importa donde, ni como ni tampoco el porqué, si besarte una y otra vez es el cometido final. Agárrame fuerte por unas horas, y después... ya veremos qué pasa después.
sábado, 9 de abril de 2011
Lluvia en las pestañas
Quiero saltar sin parar en un concierto donde el nivel de ruido multiplique el permitido. Quiero seducir con mil miradas a ese batería que hace latir su corazón al ritmo del golpe de sus baquetas, descargando la misma adrenalina que yo, mientras le observo desde mi lugar, como una groupie alocada colocada estratégicamente en las primeras filas. Quiero bailar y sostener sin cuidado mi cerveza, perderme entre la música y el rock'nd roll y cantar todas las canciones como si fueran las últimas. Quiero entrar en la noche sorda de tí y pisar todos los bares de la ciudad buscándote. Y bailar hasta que mis tacones comiencen a desgastarse. Quiero que me mires con disimulo mientras me acerco a la barra y te mueras de ganas por besarme. Quiero que desees ser la gota que resbala en mis labios tras probar la cerveza que acabo de pedir y que te las ingenies para ser el chico malo que horas después terminará robándome un beso. Quiero que mientras se cierran las persianas de los bares, a tí y a mí nos baste con el calor de nuestros labios, que se torturan traviesos negándose lo evidente. Quiero que me beses y que la luna no deje paso al sol. No hoy. Hoy quiero ser solo para tí.
viernes, 5 de noviembre de 2010
Me levanto lento, voy hacia arriba...
Mariposas. En el estómago, en la cabeza, en la punta de los dedos de los pies, en el ombligo. Y también, también... en el pecho. Mi corazón palpita a más velocidad de la que debería cuando le veo sonreír. Es algo extremadamente extraño, que solo me sucede cuando mis pupilas se detienen en las suyas. Aunque a mí no me estén mirando. Recorro todo su cuerpo una y otra vez. Echo un vistazo rápido, para no ser descubierta, pero la sensación es adictiva, por lo que repito la experiencia. Es bonito verle reír. Me gusta quedarme embobada mientras lo hace y después... después, volver a ser yo. Volver a la realidad. Una realidad en la que el haberme fijado en él es una de las cosas que jamás pensé que haría. Impensable, como lo es ahora que todo esto llegue a ser recíproco alguna vez. No voy a dejar de intentarlo, claro que no. Pero... yo ya he caído en el hechizo, y ahora... ahora le toca a él.
Ángela
martes, 28 de septiembre de 2010
Contigo
He querido volar muy alto, y por un momento he deseado que estuvieras frente a mí. He anhelado tu cuerpo como hacía mucho tiempo que no anhelaba ningún otro. Por un instante, quisiera que estuvieras aquí, y sin darme cuenta, he despegado de este lugar. Me gustas. Mañana no sé, pero ahora quiero desgastarme entre tu olor, quiero oírte gemir mi nombre tantas veces como estrellas nos envidian desde lo más alto. Todo cuanto deseo en este instante está dentro del negro de tu pupila y todo lo que puedes ofrecerme, está haciéndome vibrar enloquecidamente conforme acaricias mi pelo con las llemas de tus dedos. Tus labios están haciendo todo lo demás. Eres todo lo que me apetece en una noche como esta, sabes moverte muy bien en mi pista. Me gustas. Mañana no sé, pero esta noche, yo solo bailo contigo.
Ángela
sábado, 26 de junio de 2010
travesuras

Voy a acostarme ya, a ver si consigo despegarme de todas esas chispas que vienen tras de mí. No es el momento. Y tampoco el lugar de seguirme. Creía haberles recordado que estoy ocupada, y que no debían molestarme. Pero son de unos colores tan bonitos... que casi casi caigo en su hipnosis. Llevan su olor, el mismo que me envuelve y se choca con la punta de mi nariz, que juguetona, intenta perseguirlo mientras provoca el desorden en todos mis sentidos. Ves, ves... ya está volviendo a suceder. Es tan... divertido.
Ángela
domingo, 9 de mayo de 2010
Por un instante cierro los ojos y por muchos, muchos más, me dejo llevar por una nube de algodón dulce que me empuja a tus brazos. Ahora mismo estoy totalmente atrapada y me encanta. Están empezando a temblar mis piernas y de mis ojos solo salen chispas de colores. Los tuyos llevan un buen rato recorriendo cada milímetro de mi espalda y tu dedo índice los acompaña acariciando los pliegues de mi vestido. Además de nosotros, toneladas de pasión se han colado en la habitación dispuestas a jugar entre tus labios y los míos, saltándose las normas, rompiendo nuestras propias reglas. Creo que te estás quedando conmigo, y todavía no has pronunciado mi nombre. Ya no sé qué aire entra a mis pulmones, si es tuyo o mío. Mira... mira, cómo mi cordura juega con tus tobillos. Yo mientras tanto me quedo mirando tu sonrisa. Qué traviesa... todo lo que ha provocado.Ángela
sábado, 8 de mayo de 2010
Antojo
Anoche soñé contigo. Nos besábamos. Tus labios se perdían entre los míos sin ningún tipo de control. Tu sabor era lo más maravilloso que había probado en mucho tiempo. Tu olor dibujaba una pasión irrefrenable en cada una de mis curvas y las yemas de mis dedos jugaban traviesas entre los mechones de tu pelo. El miel intenso de tu mirada buscaba excitada la ingenuidad de la mía. Me atraías hacia tí, con ganas de acariciar con tu nariz cada uno de los recovecos de mi piel. En el universo solo estábamos tú y yo.
Ahora... quiero besarte. Quiero abrazarte y besarte más que nunca. Quiero fundirme en tus brazos, olvidarme de todo lo demás. Besarte, solo besarte... hasta desgastar mis labios, hasta que besar duela.
Ángela
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