Seguir soñando. Hasta el infinito y mucho más allá. Disfrutar de cada momento, como si fuera el último.
Dejarme llevar por lo que siento. Reducir racionalidad.
Ponerme en forma.
Prohibido priorizar para nada, en quien solo soy una opción. Juro que se acabó. La reciprocidad es mi única regla. Si no hay equilibrio, no habrá nada.
Decidir, organizar, programar y pensar en mi futuro profesional.
Cumplir sueños, sin parar, sin descansar, hasta que el alma resista.
Agradecer todo lo que creo que merece ser agradecido.
Terminar con la impuntualidad para siempre.
Sorprender, crear, demostrar de lo que soy capaz, en todo lo que haga. Empezando por mí misma.
No perder ni un ápice de ilusión ni ingenuidad. Siempre habrá quien no lo aguante, pero también quien lo admire.
Demasiada gente con la mirada perdida baila sin un rumbo fijo, dejándose llevar por la música que se apodera de sus pensamientos hasta absorberlos de ellos. Movimientos sensuales que se esconden tras minifaldas o leggins, con tacones tan altos como su autoestima esta noche. Los cubatas bailan también y salpican tops de ellas y camisas de ellos. En cada esquina hay una pareja que se acaba de conocer intercambiando litros de pasión. Bailo dejándome llevar por la música, sosteniendo un vaso y creyendo que allí solo estoy yo. Con ellas. Pero aparece una mirada entre todas las que para mí ya no existen. Y baila a lo lejos, aunque dejándose ver. Se acerca con cuidado. También me busca. Y me encuentra. Bailamos, nos miramos, nos dejamos llevar. La música nos envuelve, su perfume acompaña. Su media sonrisa embruja. Las noches en una pista de baile son un universo diferente y nosotros nos hemos convertido en sus nuevos habitantes. Intenta robarme un beso. Pero fracasa. No hacía falta nada más, tan solo seguir bailando. Somos dos extraños a quien los focos queman en la pista. Tal vez volvamos a vernos.
Hoy es un día para celebrar. El 17 de enero de 1969 nació Sergio Algora, un genio. Una persona de esas, que arrastran tantas ganas de vivir que parece una broma de mal gusto que la vida no le dejara. Alguien que vivió poco, pero feliz. Mi maestro.
El otro día me contaron que la felicidad estaba en los genes. Y yo entonces lo comprendí todo. No tengo ninguna duda de que si soy así, es porque él me lo ha enseñado. No sé si directa o indirectamente, no sé si necesité que se marchara para darme cuenta, o si era cuestión de tiempo que estas inmensas ganas de perseguir mis sueños sin importarme nada más, de comerme el mundo a bocados, y no esperar al tiempo, porque él jamás se parará a esperarme a mí..., se estancaran conmigo para no irse nunca ya. Porque cuando me lo dijeron solo me vino su nombre a la mente. Solo le vi a él, siendo feliz. Riendo a carcajadas con esa risa que a veces descubro en la cara de mi padre. Le vi marchándose a dar conciertos por la geografía española, le vi de fiesta en fiesta, echando fuego por la boca. Le vi haciendo lo que le apetecía, aprovechando su tiempo. Su poco tiempo. Y después me vi a mí. Y supe que no lo estoy haciendo tan mal. Porque me lo ha enseñado él. Porque a diferencia de la mayoría de la gente que se pasa la vida persiguiendo el tiempo que no tiene, gastándolo inconscientemente, dejando las cosas que desea para un "mas adelante" que ni siquiera saben si tendrán... yo procuro seguir sus pasos, y no caer en esa falsa felicidad que no se llama mas que rutina.
... Tengo tantas cosas que agradecerte, y tantas ganas de de hablar contigo, que eso es lo que realmente me puede llegar a borrar la sonrisa. Únicamente eso. El no poder hacerlo ya más. Pero después vuelvo a acordarme de que no querrías que nada la borrara, y vengo aquí y te escribo. Porque pensándolo mejor, seguro que sí puedo decírtelo. Y quizás algún día vengas y me leas. Así que por si eso pasa... hoy lo más importante que quería decirte, es que no se me olvida que si las cosas hubieran sido de otro modo, muy posiblemente el domingo iríamos a comer a tu casa, a celebrar, a juntarnos todos en una de las pocas veces al año que lo hacíamos. No va a ser así, pero no quita que quiera brindar igual. Champán para todos.
Feliz cumpleaños tío.
Y mi ángel guardia será el truco definitivo para pasar un año sin parar de reír.
No es posible soltar absolutamente todo lo que pensamos. Si dijéramos todo lo que nos pasa por la mente, todo el tiempo, hablaríamos hasta dormidos. Es algo matemáticamente imposible. Y naturalmente también. Porque a veces, necesitamos pensar en las cosas antes de decirlas. A pesar de que seamos impulsivos. Unos más que otros. Y otras, simplemente necesitamos quedarnos callados. Callar y ver lo que nos rodea. Porque hay todo un universo a nuestro alrededor, acompañándonos en esta aventura tan maravillosa. Porque necesitamos frenarla por unos instantes y volver a ser conscientes de que estamos aquí, de que estamos vivos. Y por eso nos duelen las cosas, por eso pensamos y nos enfadamos. Por eso nos entristecemos y lloramos. Y por eso hay veces que somos infinitamente felices. Y sonreímos tantísimo, y reímos a carcajadas. Y miramos a nuestro lado y lo vemos lleno de amigos, de caras que nos inspiran cariño. O amor. O simplemente comodidad. Caras que también piensan, o han pensado alguna vez que prefieren quedarse en silencio. Y se han sentido igual de bien al verte ahí. E igual de mal, cuando les ha tocado. Caras que tienen tanta vida como tú. Gente con la suerte de compartir su aventura contigo. Callar está muy bien. Pero a veces, mientras callas, te das cuenta de que... eso de tanta vida como tú, no es real. No sabes ni siquiera la tuya. Lo único realmente impredecible, es el tiempo. El que nos queda. A ti, a mí... es algo que no podemos calcular. Por eso, sí, calla, oculta palabras, si quieres. Pero no te va a servir de nada. Porque todo lo que no digas, no existe. Y a veces, créeme, hay cosas que es mejor decirlas a tiempo. Sí. A veces, aunque no lo creas, aunque te cueste, hay personas que necesitan oírte. Aunque creas que lo que puedas decir, ya esté dicho, aunque creas que no es necesario, aunque creas que se sobreentiende. Sí, aun así, lo necesitan. Lo necesitamos. Lo necesito.
Sé que está cerca, lo puedo notar, lo puedo oler. Su brisa juega haciendo el gamberro con los dedos de mis pies y se posa en la punta de mi nariz. Pero no lo atrapo. Y me impaciento. Me muero de ganas de despertarme con una sonrisa tan grande que no me quepa en la cara. Que se me desencajen las mandíbulas pensando en un "él" todavía inexistente. Cogerle fuerte de la mano y presumir de un "nosotros" por todas las calles de la ciudad. Quiero ir al cine y mirarle de reojo mientras compruebo como nuestra historia supera por triplicado a la de la pantalla, esconder durante un tiempo el motivo de mis sonrisas al exterior... y que llegue el día que tenga que gritárselo a todo mi mundo. Hacer cenas de cuatro y cafés de seis. Comerle a besos y fundirnos hasta que nuestras sombras sean solo una. Tener ganas de pintar corazones hasta en la pared, sentirme adolescente de nuevo. Quiero un beso de verdad. Sentir en un beso esa indescripción de sensaciones que solo conozco de una vez, a pesar de haberla buscado tantas otras. Esa sensación que ardo en deseos de repetir. Estoy totalmente preparada. Totalmente vacía de sentimientos. Tengo el corazón y la cama abiertos de par en par. Asljñalsdñlkjhasdfghjqwertyuiopñlkjhgfdsazxcvbnmkñlfjkhlañlfj ¿Dónde estás?
VENGO RÁPIDO Y LO HAGO PARA PUBLICITARME!! He retomado un blog que decidí abrir para dedicar única y exclusivamente a mi "Yo profesional", es decir, todo el mundo de la publicidad, la creatividad, el marketing... todo lo que más me guste y me sorprenda, lo contaré ahí. Con lo cual, os pido que vengáis a arroparme y a hacerme compañía también ahí, que me sigáis y os paséis de vez en cuando, que os aseguro, que os gustará.
Por otro lado, os cuento que mi amiga Marta, ha hecho algo parecido, y que además de su blog http://estrellasobrepapel.blogspot.com/, ha decidido abrir uno sobre moda. Es un blog muy muy muy chulo e interesante, y sobre todo, cargado de ilusión y de sencillez, que es lo más importante. Os animo a que también os paséis, y la sigáis, porque merece mucho la pena!
Sin más dilación... os dejo, que me esperan unos días muy muy muy agobiantes. Está a punto de acabarse el cuatrimestre, y en la uni no nos van a dejar ni respirar en cuanto volvamos el lunes a la carga!
A ver como lo explico. No he cambiado. No he sido yo. El que haya llegado un nuevo año no significa que algo vaya ha cambiar, que tengamos que cambiar. O que yo misma tenga que cambiar. Pero últimamente sí que han cambiado algunas cosas. No porque hayamos cambiado de cifra, sino porque la vida se ha encargado de cambiarlas. O la vida. U otras personas. Pero no yo. Yo tan solo, me adapto al cambio, lo asumo, lo supero. Y posiblemente sea lo mejor, porque nada es para siempre y cuanto antes lo tenga cristalinamente grabado en mi cabeza, mucho mejor. Tan solo me dejo llevar y me mantengo con los ojos bien abiertos. Posiblemente, el cambio en mí esté aquí. En que aunque siempre los haya tenido abiertos, antes hacía como que no veía algunas cosas. Ahora no. Ahora todo lo que veo, lo tengo en cuenta. Ahora no paso por alto nada, ni bueno, ni malo. Creo que así es como debe ser. No estamos aquí para ver solo lo que queremos ver, ni para aguantar y callar cosas que no tenemos porqué aguantar. Bueno, quizás de aguantarlas, no nos quede otra. Pero no pasarlas. Ni permitir que se repitan. O no hacer nada para demostrar que no han sido de nuestro agrado, o que no nos han dado igual. Eso es seguramente, lo que más vaya a cambiar en cuanto a mí misma de ahora en adelante. E insisto, que no porque haya llegado un nuevo año, si no porque es ahora cuando me doy cuenta de lo tonta que he sido. Y lo ciega que he estado. Todo sea dicho de paso. Porque a veces te empeñas en que alguien es importante. ¿Por qué? Porque sí. ¿Ha hecho algo para merecerlo? No. Pero para tí es importante. Algo habrá hecho, claro. Pero mucha gente hace cosas que les hace merecedores de esa palabra, y no se la damos. Porque tiene que ser solo quien digamos. La merezcan o no. Lo que olvidamos con atribuciones inservibles es que la única persona importante eres tú. Soy yo. Y que por llamárselo a terceros, lo olvidamos. Y nos ponemos por debajo. Si algo he aprendido este año especialmente es que se trata de un error. No des un puesto o una importancia en tu vida a alguien que no te la da en la suya. Hay que aprender a valorarse por encima de todo y de todos. Y es que, quien no se valora a sí mismo, no recibirá el valor de los demás. Es así de triste, pero es así.
Así que bueno, con unas cuantas lecciones aprendidas a fuego por la propia experiencia, bienvenido 2012! Me muero de ganas de vivirte!